GALERIA DE IMÁGENES Y RECUERDOS DE LA FAMILIA


Este es el antiguo patio de la Casa Hamilton, convertido ahora en parte de la arquitectura de la nueva la sede del Gobierno de Canarias.

La estructura de escaleras y balcones de madera del patio, fue cedida al Cabildo insular de Teberife por la Casa Hamilton en 1973, al derribarse el edificio del siglo XVIII que la albergó durante todo ese tiempo.

Curiosamente, es el recordatorio más antiguo de nuestra crónica, y a su sombra vamos a ir poniendo los cuadros, dibujos, retratos y cualquier otro objeto que pueda ayudar a construir una galería física de recuerdos.

Como esta preciosa fotografía de Selina Hamilton Monteverde, tan impecablemente compuesta ante el fotógrafo para retratar al sujeto como se merecía la ocasión,que entonces una fotografía era siempre un retrato, es decir, se trataba de una operación seria y costosa que se traducía en largas sesiones de posado, con incómodas exposiciones en las que el retratado apenas podía respirar, porque un mínimo movimiento arruinaba el proceso y no se podía pensar en perder el tiempo haciendo tonterías, o muecas al fotógrafo, porque la fotografía no tenía nada que ver con lo que ahora se hace, casi como un reflejo cuando algún familiar o amigo trata de recoger la actualidad con cámara digital con flash potente, de esos que congelan el momento más estúpido de los presentes.

Y esta fotografía es una buena muestra de lo que se podía conseguir con una cámara primitiva, película lenta y, más que nada, con la colaboración del retratado y, si además se pudiera, con su apostura, que todo eso ayuda a conseguir una imagen memorable .

  
  

Mary, John y Selina con su madre

Selina era la menor y, desde la adolescencia, ya se la veía como la más guapa de las cinco hijas de Charles Howard Hamilton y Carmen Monteverde Cambreleng

Selina escribiendo en su pequeño escritorio.

De pie junto a una silla tan esbelta como ella

En esta otra fotografía vemos a las cinco hermanas Hamilton reunidas ante la cámara; son, de izquierda a derecha: Selina, Fanny, Mary, Luisa y María del Carmen

  
  

 

A pesar del muy serio y cuidado bigote y el peinado partido por una raya en el centro, el joven Capitán Wenceslao Serra Lugo-Viña seguía siendo un joven, aunque posara para el recuerdo con el más formal de los aspectos. Fue el 16 de abril de 1905 cuando recibió su muy esperado ascenso a capitán de Infantería.

Hay que decir que tenía en este momento solo veintisiete años de edad y era en la época inmediatamente posterior a su boda con Selina, que se había celebrado en Tenerife, cerca de su familia, en enero de ese mismo año.

 

Ciertamente eran los dos todo lo jóvenes que se pedía en su época, Wenceslao le llevaba cuatro años a Selina, él habia nacido en 1877 y ella en 1881.

Los ocho hermanos Hamilton Monteverde con su madre, cinco chicas y tres chicos: Mary, Charles, María del Carmen (Carmita), Luisa, Frances (Fanny), Joseph (Pepe), Selina y John.

 

Charles y John, la foto de John tal vez esté tomada el mismo día de la boda de su hermana Selina.

Pepe con Fanny.

Las cinco hermanas el 9 de enero de 1905, el día de la boda de Selina.
Para la foto, Carmita también se ha apuesto el traje de novia que lució en la suya. Sentado a sus pies está John.

Digamos también, para darnos cuenta del tamaño de aquellas impresionantes familias, que Wenceslao era el segundo de los diez hijos que tuvieron Pablo Serra Rivero y Dolores Lugo-Viña Dansó: Justa, Wenceslao, Isabel, Eugenia, Manuel, Francisco, Jose, Eduardo, Pablo y Luis.

A su vez, Wenceslao y Selina. casados en Santa Cruz de Tenerife, tendrían una familia numerosa compuesta por solo varones, en número de ocho: Carlos, Pablo, Alberto,Luis, Fernando, Wenceslao, Rafael y Hugo.

Selina y Wenceslao, a la salida de la iglesia de San Francisco, en pleno centro de Santa Cruz de Tenerife, tan esbeltos y vitales que parecen casi niños.

De esta boda en esta iglesia centenaria arrancamos buena parte de todos nosotros, los que hoy leemos estas páginas en el siglo posterior a su matrimonio.

  
  

 

 

Claro que Selina, era una novia muy poco corriente, porque además de guapa y británicamente tranquila, era tan buena y religiosa como su madre, Carmen Monteverde, o su hermana mayor, Mary.

 

 

Por cierto, Mary, con una vocación religiosa indudable, se comprometió a la muerte de su madre, en 1906, a cuidar de su padre y todos sus hermanos como lo hubiera hecho su madre.

Mary, John y Selina de luto, junto a su padre.

Y cumplió a la perfección su promesa, posponiendo su vocación y, cuando vió cumplida su tarea, ingresó en La Asunción y esa orden vivió como la madre María Araceli pasando gran parte de su nueva vida en un colegio del sur de Inglaterra, Sidmouth, South Devon, sin olvidar a todos los suyos y dedicando su tiempo libre a pintar sus recordados paisajes canarios y mandado a todos sus hermanos y sobrinos los mensajes más dulces y cariñosos que se puedieran imaginar.

  

  
  

  

LOS HERMANOS DEL NOVIO

En esta foto tomada el 7 de septiembre de 1889 en San Juan de Puerto Rico, vemos a Wenceslao con 12 años, como un aguerrido y serio jinete con carabina, en una actitud preminotoria de su vida, porque a caballo y armado iba a pasar muchos horas y muchos días de su vida.

Y no estaba solo, que siempre tuvo muchos hermanos alrededor, empezando por Isabel y Eugenia y siguiendo con Manolo, Eduardo y Luis. Nacieron diez hijos del matrimonio de Pablo Serra Rivero y Dolores (Mamá Lola) Lugo Viña Dansó: Justa, Francisco, José y Pablo murieron siendo niños.

El fue el mayor durante gran parte de su vida, pues Justa la primogénita murió a los 6 años, en Algeciras. Y como tal hermano mayor se portó desde muy pequeño, que su madre quedó viuda el 25 de noviembre de 1888, casi un año antes del momento en que se tomó la foto del caballo de cartón.

  
  

  

  

Isabel y Selina en el Retiro, con Pilar, la mayor de los Herrero Serra.
Isabel y Félix con sus hijos, acompañados de Wenceslao y Selina.

  
  

  

Eugenia e Isabel con Selina en una foto campestre.

Concha Bartrolí Alsina, esposa de Manuel Serra Lugo Viña, y Eugenia.

  
  

  

Tres momentos de la vida en imágenes de Manuel Serra Lugo Viña,
Tío Manolo para todos sus sobrinos.

En la plenitud de su vida.

Manuel murió el 9 de septiembre de 1935, a los 54 años,
casi a la misma edad a la que murió su padre.

  
  

  

Eduardo a los 11 años, en la foto de su clase.

Sin lugar a dudas, era un chico serio y responsable

Fue una alegría para todos que Eduardo se enamorase de María Kobbe Chichilla
y fueran oficialmente novios, desde el 29 de febrero de 1909,

Mar´a, era hija de una familia íntima de los Serra, y se llegó a la felicidad
el día en que tuvo lugar la petición de mano de María, exactamente el 6 de enero de 1911.

Eduardo y María con Isabel, Eugenia y su sobrino Carlos.
Eduardo le está poniendo en broma el "canotier" a su hermana Isabel.

El lugar debe ser la "Quinta de San Luis",
la espléndida finca de Félix e Isabel en Alcalá de Henares.

  
  

  

Hasta la fecha del santo y nacimiento de María Kobbe
estaba apuntada en la agenda de Selina.

Un día recibí un mensaje muy curioso que decía lo que sigue:

Buscando información en internet sobre mi apellido paterno,Kobbe,llegué hasta su página web.Mi sorpresa fue enorme cuando en la pantalla apareció la fotografía de sus antepasados en una escalera de una casa en Madrid.!Esa misma fotografía la tengo yo!Forma parte de la gran cantidad de fotografías y documentos antiguos de la familia que heredé de mi abuelo paterno,Antonio Sicilia Mendo,hijo de Maria Mendo Kobbe.Al leer su página entendí todo.María Kobbe,esposa de Eduardo Serra Lugo-Viña, es antepasada mía, creo que era prima de mi abuelo.Desde luego recuerdo que cuando mis abuelos nos enseñaban las fotos de pequeños siempre hablaban de ellos como la tía María y el tío Eduardo.Entre la colección de fotografías que heredé hay un album muy bonito con fotografías de la tía Maria y del tio Eduardo.Conservo también una obra de teatro escrita por el tío Eduardo y otra serie de papeles.Por eso les escribo,pienso que a lo mejor les interesa esta información para completar aún más su historia familiar

.Le mando algunas de estas fotos donde aparecen ellos y creo que algunos de sus antepasados.Por cierto en la foto de la escalera,la mujer de pié a la derecha del todo es Maria Kobbe y el hombre a su lado es Eduardo Serra Lugo-Viña.Nada más. Reciban un cordial saludo de Javier Sicilia López-Guerra.

Hablé con Javier Sicilia, fui a visitarlo y, para nuestra sorpresa, tenía el album de fotos de su tía María, el "Tomo I", exactamente igual al que tenía mi padre, el de su tía Eugenia, el "Tomo II" lo cual demuestra lo unidas que estuvieron María y Eugenia, guardando sus imágenes en dos álbumes gemelos, compartiendo sus sentimientos y sus recuerdos.

Esta es una de las fotos que me dio Javier Sicilia.

  
  

  

Ahora le toca el turno al benjamín de los Serra Lugo Viña, a Luis,
nacido el 17 de noviembre de 1888, así que vamos a pasr a hablar de él
y de sus hijos y nietos.

A la derecha de la foto está Luis, el más pequeño de los hermanos.
En la mesa presidida por Wenceslao, están Mamá Lola y su hermana Aurora.
También están Eugenia e Isabel, con sus hijos.

El 11 de junio de 1917 se casaba Luis con la encantadora Palmira González de Linares.

Dos años después, se producía el accidente del tren minero que iba a causar la muerte de Luis, era el 20 de octubre de 1919.

Todo ocurrió una mañana de octubre, cuando Luis subió al tren con su hijo Javier, para llevarlo al médico. Seguramente llevarían una locomotora como ésta, la "Adaro" que se conserva en el pozo Sotón. El tren se puso en marcha, descendiendo desde el pozo la vía única, como de costumbre, El viaje era tan rutibario como cualquier día, hasta que algo terrible apareció delante de ellos, otra locomotora, que marchaba en sentido ascendente y por esa única vía. Entonces no lo sabían, pero el maquinista que se acercaba no podía darse cuenta, había puesto em marcha su tren sin autorización, estaba totalmente ebrio y el choque ya no se pudo impedir. Javier resguardado y protegido no sufrió daño alguno, pero para los mayores la situación no fue igual.

Murió en Sama de Langreo (Asturias) el 22 de octubre, en el Sanatorio de Adaro, a consecuencia de un accidente, siendo Ingeniero del Pozo Sotón de la Sociedad Metalúrgica Duro Felguera.

  

Ana María y Javier Serra González de Linares.

  

Si queréis saber muchas más cosas sobre Javier y Ana María  PULSAR AQUÍ

  

  

  

  

  

VIDA EN FAMILIA

Pero volvamos a donde lo habíamos dejado, a principios del siglo XX,
cuando Selina y Wenceslao empiezan su vida como una nueva familia.

 

Las primeras escenas domésticas en la casa recién puesta.

Comiendo ellos dos solos, algo que no duraría mucho tiempo.

O recibiendo a la familia, que en esta foto llena el rincón más fotografiado del salón al completo.
De pie, Eve Hamilton Le Brun, Eugenia Serra y Selina.
Sentados, Hugh James Hamilton Le Brun, Manuel Serra, Louise Henrietta Le Brun, Hugh Henry Hamilton Edwards y Wenceslao Serra.

Porque, a finales de ese primer año, el 12 del 12, llegaría Carlos, su primer hijo.

1910, Selina cosiendo bajo el solecito de invierno en la galería de la casa de San Feliú, con sus tres primeros hijos.

Y los tres niños tan felices, jugando con la arena de la playa en San Feliú

  
  

 

 

Tampoco Wenceslao Serra era mal mozo. Como prueba de su porte y, aunque era oficial de Infantería, aquí lo tenemos, de paisano y a caballo, componiendo jinete y cabalgadura una preciosa estampa.

Aunque también nos lo podemos imaginar a caballo, de uniforme, como lo verían sus hijos entre el sueño y la realidad, a ese padre que no estaba en casa, porque estaba en la guerra, cabalgando junto a su tropa por las laderas del Rif, luchando en áfrica.

Efectivamente, Wenceslao Serra Lugo-Viña habría de volver a Marruecos, como oficial, a cumplir con su deber en aquella interminable y sangrienta guerra de Marruecos.

Fueron días muy duros en el protectorado, con pocas glorias y muchos desastres que se fueron acumulando durante la segunda y la tercera década del siglo XX, que tan mal había empezado con la crueldad de la Gran Guerra y que seguiría costando vidas a millones de seres en loas frentes y en las retaguardias en revoluciones, pronunciamientos, guerras nacionales o mundiales, que de todo y a docenas hubo.

 

  
  

El día 24 de enero de 1920, estando Wenceslao destinado en Pontevedra, sufre una desgraciada caída del caballo y es inmediatamente hospitalizado, al día siguiente llegan a Pontevedra mamá Lola con sus hijos Eugenia y Manuel, la mujer de Manuel, Concha Bartrolí y Selina.

Tras siete semanas de tratamiento en el hospital de Pontevedra, Wenceslao es trasladado a Madrid y llega a su casa el nueve de marzo, para seguir una larga convalecencia, porque las consecuencias del accidente son graves, la peor es que el golpe en la cabeza ha producido una profunda amnesia.

Ampliación de la foto anterior

En esta fotografía de mayo de 1920, lo vemos en cama con la mirada perdida y el gesto ausente y es que Wenceslao ha pasado de ser un padre organizado y resuelto, al que se obedecía en el momento y sin discutir, a ser casi un niño sin recuerdos ni conocimientos básicos. Hoy son sus hijos quienes le educan con paciencia y le enseñan a comer, a hablar, a leer y escribir, la convalecencia va a ser larga y trabajosa y a partir de ese momento, Wenceslao ya no será el mismo de antes, ni mucho menos.

Reincorporado al Ejército, con uniforme de comandante.

Parada en Palacio, en la Plaza de la Armeria, como teniente coronel.

En su despacho del Ministerio de la Guerra, de teniente coronel.

Con el uniforme de gala de coronel

La última fotografía conjunta de Selina y Wenceslao, en una curiosa pose de estudio.

  
  

El 7 de octubre en Bilbao, a bordo de un barco de la Armada.

Pasando revista a las tropas formadas para la parada

Poco tiempo después, el 2 de mayo de 1932, muere Wenceslao a los 55 años de edad.
La caída del caballo terminó por volver a pasar factura.

 

La solemne ceremonia militar de Su funeral y entierro, con honores de gobernador militar, recorriendo el centro de Bilbao, su último destino.

El mayor de los hermanos en representación de todos, a la cabeza del duelo.

  

  

  

  

  

OTRA FORMA DE VIDA EN FAMILIA

Selina en su casa de Hermosilla 12

Selina se enfrenta, viuda a los 51 años, a una situación bastante complicada. Tiene siete hijos en casa, Carlos se casó en noviembre del 34, y la situación del país es poco esperanzadora, pero es necesario mantener el orden en casa y así se hace, porque la vida de la familia ha de continuar como si el padre no faltara.

En el verano de 1935, en las Navillas, en Riofrío, los siete hermanos solteros se reúnen alrededor de su madre y la ocasión se conserva en esta foto en la que todos, de un modo bastante novedoso, aparecen sin solemnidad alguna, la única de su estilo en esta página de recuerdos de una vida.

Se nota la alegría de estar todos ellos cerca de su madre y también por la alegría de Selina su amplia sonrisa lo denota mucho que significa para ella, siempre tan británicamente parca en palabras y gestos, tenerlos unidos a su alrededor una vez más, esta vez como si fueran más los componentes de un equipo deportivo que una familia clásica.

  
  

También tenemos otras foto de las Navillas, como ésta en la que están juntas las dos hermanas viudas, Selina y Luisa y alrededor de ellas están Elisa y Rafael a su derecha, con Enrique (Albert Hamilton) a la izquierda de su madre, y delante de ellas, Copín (Carlos Albert Hamilton) Luis y María (Albert Hamilton).

 

Hugo y Copín, ante todo amigos.

Unos pocos años después, a la muerte de su hermana Luisa, Selina acogió en la nueva casa de Guzmán el Bueno a los tres sobrinos. Enrique, María y Copín, junto a los cinco hijos solteros que con ella vivían.

En 1943 se terminan las obras de este bloque de Guzmán El Bueno, que aquí vemos, ya acabado, desde la calle Donoso Cortés. En esa casa, desde noviembre del mismo año van a vivir Selina y su hermana Fanny en un doble piso del número 69, junto a Pablo, ya casado y con dos hijos, y los todavía solteros Luis, Fernando, Wenceslao y Hugo junto a los tres sobrinos Albert Hamilton, que eran, indudablemente tan de la casa como el resto de sus habitantes.

Wenceslao y Hugo se irán del 69 al casarse y Fernando también, pero muy cerca, al portal colindante, un ático del número 71. Durante un buen tiempo aquella casa se mantuvo prácticamente como el cuartel general de la familia Serra Hamilton, con tres de los hermanos viviendo alrededor de la casa que ellos mismos inauguraron en la posguerra.

  
  

 

 

Han pasado los años y aquí están, en 1945,
con el sombrero en la mano, como mandan los cánones,
esperando la llegada de su madre en el tranquilo Aeropuerto
de Barajas, los siete supervivientes de la Guerra Civil,
de menor a mayor: Hugo, Wenceslao, Fernando, Luis, Alberto, Pablo y Carlos.

Rafael es el hermano ausente, el vital, jovial, alegre Rafael,
convertido en joven eternamente por una muerte adelantada
que dejó suspendida por encima del tiempo su imagen sonriente.

  
  

 

  
  

Una fotografía de Selina, tomada el 4 de junio de 1946, su último año de vida.
Moriría con el frío del otoño, el 21 de noviembre de 1946, a pesar de los desesperados y desesperantes esfuerzos de sus hijos por conseguir la penicilina contrabandeada que se necesitaba cada 3 horas y que jamás llegaba en catidad suficiente, a pesar del precio elevadísimo que había que pagar por algo que, unos pocos años más tarde, apenas se apreciaría, porque ya era cosa corriente y hasta anticuada frente al caudal de novedades que llegaba constantemente en un tiempo de tantas sorpresas que ya a pocos sorprendían.

Pero a ella la enfermedad le llegó demasiado pronto, un par de años más y no hubiese sido nada, solo un inconveniente.

  


  
  

De nuevo los siete hermanos juntos, esta vez en la boda del primogénito del primogénito, Carlos Serra Solís, en Torrelodones en 1970. Siguen pasando los años y mantienen el orden de mayor a menor, en esta ocasión de iaquierda a derecha. No se puede negar que mantienen el buen orden que les inculcó su padre y el estilo que también les llegó de la mano de su madre.

En 1974, reunidos en casa de Pablo Serra Marcet, para celebrar la entrega a su padre de la Orden del Imperio Británico (MBE) por su continuada labor en el British Council de Madrid. En la foto, de izquierda a derecha tenemos a Carlos, Ticu, Fernando, Rosario, Luis, Pablo padre, Pablo hijo, Wenceslao y Cecilia.Delante, sentados Hugo y Pilar Utrilla.

Contaba Pablo que la entrega había tenido lugar en una gran ciudad inglesa, siguiendo un estricto turno anual. No vamos a mencionar el nombre de la misma por aquello de la discreción.

La cosa es que el Lord Mayor de la ciudad, el alcalde entre nosotros, invitó a los condecorados a una comida oficial en el gran salón del ayuntamiento, una comida elegante y protocolaria, pero británicamente escasa. A los postres, el Lord Mayor se dirigió a sus invitados para hacerles la siguiente invitación:

"las agradecería que, una vez cumplido el trámite de esta pobre colación me acompañaran a un restaurante cercano, en donde tengo el placer de invitarles con mis fondos a una comida que espero les parezca un poco más decente que este lunch oficial ".

Y en efecto, así se hizo y todos pudieron tener una comida como estaba mandado y recordar siempre la ocasión de la ceremonia de la condecoracián con esa muestra de imperturbable humor y cortesía tan británicos.